Cooperación internacional:

Facultad de Filosofía y Humanidades inauguró Semana de las Humanidades con la UNAM

Filosofía y Humanidades inauguró Semana de las Humanidades con la UNAM
Raúl Villarroel Soto, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades
Raúl Villarroel Soto, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades

El encuentro, organizado conjuntamente con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se inscribe en la Semana de las Humanidades y proyecta una agenda común orientada a fortalecer la investigación, la docencia y la reflexión crítica desde América Latina, en un contexto global atravesado por crisis políticas, tecnológicas, ecológicas y de sentido. En ese marco, en las palabras inaugurales se delinearon con nitidez un horizonte compartido: la defensa de las humanidades como espacio irrenunciable para la producción de pensamiento crítico y la afirmación de la dignidad humana.

El decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Raúl Villarroel Soto, situó este vínculo en una dimensión histórica y ética, recordando que las relaciones entre ambas naciones han estado marcadas por episodios de hospitalidad y acogida, especialmente durante el exilio chileno en México tras el golpe de Estado de 1973. Esa memoria fue presentada como un fundamento activo para el presente: un llamado a sostener la educación pública, laica y pluralista como espacio desde el cual pensar América Latina y enfrentar los desafíos contemporáneos. En esa línea, enfatizó que “las humanidades no son un adorno erudito ni un lujo de épocas pasadas, son la primera línea de defensa de la dignidad humana. Son el espacio donde forjamos las herramientas para comprender la complejidad de nuestro presente. Para cuestionar los discursos hegemónicos, para preservar la memoria que nos ancla a nuestros territorios y sobre todo para imaginar los futuros posibles que nuestras sociedades demandan”.

“Durante esta semana de las humanidades nuestras aulas se convertirán en un puente de doble vía. Los diálogos que sostendremos no están pensados como monólogos académicos cerrados en sí mismos, sino como un ejercicio de escucha activa. Conversaremos sobre nuestros dolores compartidos, sobre las desigualdades de nuestra región, sobre las encrucijadas de la democracia, los estudios de género, los movimientos sociales, los nuevos desafíos tecnológicos y el poder transformador de la cultura. A nuestras y nuestros estudiantes les invito a aprovechar esta semana al máximo: empápense del conocimiento de nuestros colegas americanos, debatan, pregunten y construyan las redes que sostendrán el pensamiento latinoamericano del mañana”, señaló.

Desde la UNAM, el director del Centro de Estudios sobre América Latina y el Caribe, Gerardo Torres Salcido, reforzó esta perspectiva al subrayar la densidad histórica del latinoamericanismo universitario y la necesidad de proyectarlo hacia una cooperación sostenida. La creación y consolidación de espacios como el Centro de Estudios Mexicanos UNAM-América Latina se inscribe, según señaló, en una tradición de más de ocho décadas de internacionalización académica, ahora reorientada hacia el sur global. “Este acto esboza un trazo robusto de la agenda humanista, ética y política de investigación en nuestras instituciones en este momento en que prevalece la inmediatez, la oscuridad, la incertidumbre, pero también la esperanza de nuestra tradición humanista con los ojos puestas en puestos en el futuro”. En este contexto, el convenio de colaboración entre ambas universidades aparece como un instrumento estratégico para avanzar en la construcción de un conocimiento interdisciplinario, crítico y colaborativo, capaz de incidir en los debates públicos de la región. En este sentido, señaló que “en un mundo amenazado por la incertidumbre, la intolerancia, el cierre de fronteras y las guerras, rescatar, reivindicar y actualizar los valores humanistas es una obligación ética de las universidades, sobre todo de América Latina y el Caribe. Es por ello que se plantea seguir con una cooperación permanente en términos de intercambio académico, de formación de grupos de investigación y de docencia en aras de consolidar esta agenda común hacia el futuro”.

Un elemento central de esta nueva etapa es la instalación de la sede UNAM-América Latina en Vicuña Mackenna 20, en pleno corazón de la Universidad de Chile. La elección de este emplazamiento es profundamente simbólica: sitúa el proyecto en un espacio histórico de producción de saberes, en diálogo directo con la tradición intelectual chilena y con las comunidades académicas que habitan ese polo universitario. Desde allí, el centro se proyecta como un nodo de articulación regional, orientado a fortalecer redes de investigación, programas de intercambio y plataformas de discusión que trasciendan las fronteras nacionales.

En el marco de esta instalación, la directora del Centro de Estudios Mexicanos UNAM América Latina, Sandra Lorenzano, introdujo un concepto decisivo al situar la noción de hospitalidad en el centro de su presentación. La hospitalidad fue planteada como una práctica política urgente en un escenario global marcado por el avance de discursos excluyentes, la vulneración de derechos humanos y la crisis de las democracias. En ese marco, la universidad aparece interpelada no solo como espacio de transmisión de conocimientos, sino como institución responsable de sostener el pensamiento crítico y de abrirse al otro, reconociendo en esa apertura una condición para la vida en común.

Desde la perspectiva diplomática, Carlos Iván Mendoza, jefe de cancillería de la Embajada de México en Chile, destacó el carácter ejemplar de esta iniciativa como expresión de cooperación internacional. El diálogo horizontal entre tradiciones intelectuales, subrayó, no solo enriquece la producción académica, sino que contribuye a la comprensión de las coyunturas globales y a la construcción de respuestas colectivas frente a desafíos compartidos. En este sentido, la articulación entre universidades públicas se proyecta como un dispositivo clave para la formación de nuevas generaciones capaces de pensar críticamente su entorno y de incidir en él.

En el cierre de la inauguración, Alejandra Bottinelli, directora de Relaciones Internacionales de la Facultad de Filosofía y Humanidades, sitúa el vínculo entre Chile y México como una relación histórica marcada por la solidaridad, la circulación intelectual y los intercambios culturales, destacando hitos como la colaboración de Gabriela Mistral en la reforma educativa mexicana y la proyección literaria compartida en figuras como Roberto Bolaño. Desde ese marco, enfatizó que los actuales acuerdos académicos no son hechos aislados, sino la continuidad de una tradición que hoy se reactualiza frente a las crisis contemporáneas que interpelan directamente a las humanidades. “No es casualidad que dos de las universidades públicas más importantes de la región se reúnan precisamente ahora, hoy que el planeta entero atraviesa una crisis sin precedentes climática, democrática, de los cuidados, crisis de sentido de las humanidades mismas que es la cuestión que nos convoca”.

La inauguración del seminario y la firma del convenio de colaboración entre la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile y la UNAM constituyen, de este modo, la apertura de un proceso con raíces profundas y que reconoce en la palabra crítica, en la memoria histórica y en la hospitalidad prácticas que deben ser sostenidas y actualizadas. En un tiempo marcado por la incertidumbre y la fragmentación, este tipo de iniciativas reafirman el papel de las humanidades como un espacio de resistencia y de creación, desde el cual América Latina puede pensarse a sí misma y proyectar, con rigor y esperanza, sus futuros posibles.

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