La Universidad de Chile y su compromiso con la educación pública:

Encuentro regional docente de Ciencia sin Límites abordó los desafíos de género en áreas STEM

Encuentro regional docente de Ciencia sin Límites
Encuentro regional docente de Ciencia sin Límites abordó los desafíos de género en áreas STEM

La actividad se desarrolló en el marco del trabajo realizado durante los meses de marzo, abril y mayo con docentes de asignaturas STEM provenientes de diez establecimientos públicos de la Región Metropolitana. En la apertura, Johanna Camacho González, académica del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile y Jefa del Programa Ciencia Sin Límites Región Metropolitana,  saludó a las autoridades presentes y destacó la participación de Cristina Arenas, directora ejecutiva del Programa Transversal de Educación; Ignacio Hernández, representante del Ministerio de Educación; el vicedecano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, profesor Ulises Cárcamo; y Marcela Bornand, directora del Liceo Experimental Manuel de Salas, quien estuvo a cargo de la conferencia inaugural.

El encuentro permitió reunir a comunidades educativas de distintos liceos públicos, entre ellos el Liceo Bicentenario de Excelencia de San Bernardo, el Liceo Betsabé Hormazábal de San Miguel, el Instituto San Miguel de Colina, el Colegio El Maipo de Buin, el Liceo Multigénero Doctora Eloísa Díaz, el Complejo Educacional José Miguel Carrera de Quilicura, el Liceo de Excelencia Paul Harris de Padre Hurtado, el Liceo Juan Antonio Ríos y el Liceo Guillermo Labarca de Quinta Normal. Esta presencia diversa expresó uno de los sentidos fundamentales de la jornada: construir un espacio de conversación situado, capaz de articular la experiencia docente, la gestión escolar y el compromiso universitario con la educación pública.

Durante la inauguración, el vicedecano Ulises Cárcamo valoró la iniciativa por su capacidad de propiciar encuentros entre docentes, instituciones y comunidades escolares en un contexto social y educativo cambiante. En su intervención, enfatizó que este tipo de espacios permite reconocer no solo a las personas que integran el sistema educativo, sino también las inquietudes, necesidades, proyectos y anhelos que atraviesan la labor docente. Desde esa perspectiva, subrayó la importancia de recomponer el tejido social frente a dinámicas de atomización e individualización, y relevó el rol de profesoras y profesores como agentes que ofrecen visiones, esperanzas y futuros a nuevas generaciones.

Desde el Ministerio de Educación, Ignacio Hernández situó el programa Ciencia sin Límites como una respuesta pública ante una brecha persistente en los aprendizajes de las áreas STEM. Según explicó, el programa surge frente a una desigualdad creciente, sistemática y resistente en los resultados de aprendizaje de estudiantes mujeres, especialmente en ciencia, tecnología y matemáticas. Esta brecha, señaló, no solo incide en los aprendizajes escolares, sino también en las trayectorias futuras, en la elección de carreras y en el acceso a campos laborales vinculados al conocimiento científico y tecnológico.

En esa línea, Hernández sostuvo que el programa se funda en la convicción de que niñas, niños y jóvenes tienen iguales capacidades para aprender y aproximarse a cualquier disciplina que despierte su interés. Sin embargo, advirtió que las culturas escolares y sociales continúan produciendo modos diferenciados de relación con la ciencia, la tecnología y la innovación. Por ello, planteó que Ciencia sin Límites busca contribuir a una transformación cultural desde la educación media, a través de dos líneas de trabajo: una dirigida a docentes y equipos directivos, y otra orientada a estudiantes mujeres mediante clubes STEM y encuentros regionales.

Uno de los énfasis centrales de la jornada fue planteado por Johanna Camacho, quien explicó que el encuentro busca consolidar la incorporación del enfoque de género en los planes locales de aprendizaje igualitario. Estos planes, trabajados durante los talleres previos, constituyen un instrumento para promover prácticas pedagógicas libres de estereotipos de género en las áreas científica, tecnológica y matemática

La académica también relevó la continuidad del vínculo entre los liceos participantes y la Universidad de Chile. En ese sentido, la jornada no fue concebida únicamente como un espacio de formación puntual, sino como una instancia para proyectar relaciones más sostenidas entre comunidades escolares públicas y la Universidad. La profesora Camacho señaló que uno de los objetivos es pensar cómo fortalecer ese vínculo a través de la Facultad de Filosofía y Humanidades, abriendo posibilidades de articulación más formal entre los establecimientos y la institución universitaria.

El encuentro sitúa a la Universidad no solo como espacio de producción de conocimiento especializado, sino como institución republicana llamada a colaborar con los problemas estructurales de la educación nacional. La presencia de liceos públicos en el campus universitario, el trabajo con docentes y directivos, y la reflexión conjunta sobre género, currículum y prácticas pedagógicas expresan una comprensión de la educación pública como responsabilidad compartida, en la que la Universidad aporta investigación, formación, mediación institucional y construcción de horizontes críticos.

La perspectiva de género como principio de transformación escolar

La conferencia inaugural estuvo a cargo de Marcela Bornand, directora del Liceo Experimental Manuel de Salas. Johanna Camacho la presentó destacando su trayectoria como profesora de filosofía, su experiencia en formación inicial docente, prácticas pedagógicas, currículum, formación continua, ciudadanía, liderazgo escolar y trabajo en perspectiva de género.

En su intervención, Bornand propuso una reflexión profunda sobre la diferencia entre abordar la perspectiva de género desde la teoría y gestionarla al interior de comunidades escolares concretas. Desde su experiencia como profesora, formadora de docentes y directora, sostuvo que la transversalización de género no puede comprenderse como un repertorio de acciones aisladas ni como una mera adecuación formal del lenguaje. Por el contrario, implica revisar los sistemas de creencias pedagógicas, las prácticas de aula, la producción curricular, los instrumentos de gestión y la cultura institucional de cada escuela.

Uno de los aportes más relevantes de su presentación fue la distinción entre una aproximación instrumental y una aproximación profunda a la perspectiva de género. La primera puede limitarse a corregir nomenclaturas o evitar expresiones sexistas; la segunda, en cambio, interroga el modo en que se produce, se transmite y se legitima el conocimiento. Bornand planteó que, en las áreas STEM, la pregunta de género no se agota en incentivar la participación de niñas y jóvenes, sino que obliga a revisar las condiciones históricas de producción científica, la ausencia de referentes, la segregación horizontal y vertical en comunidades de investigación, y las formas en que el currículum puede reproducir o transformar esas desigualdades.

Para Bornand, el desafío pedagógico consiste en que niñas, jóvenes y disidencias puedan reconocerse como sujetos capaces de producir conocimiento. En ese sentido, no basta con incorporar lenguaje inclusivo si no se transforman las formas en que se enseña ciencia, matemática o tecnología. La perspectiva de género, sostuvo, debe llegar al currículum y al aula, porque solo allí puede incidir sustantivamente en las representaciones que las y los estudiantes construyen sobre sí mismos, sus capacidades y sus posibilidades de futuro.

A su juicio, las transformaciones impuestas verticalmente tienen baja capacidad de permanencia, porque dependen de autoridades de turno y no modifican de manera profunda los sistemas de creencias. En cambio, una transformación sostenible requiere comunidades que conversen, diagnostiquen sus propias problemáticas, construyan objetivos compartidos y generen condiciones de gobernanza pedagógica.

En esa línea, Bornand planteó que la perspectiva de género debe convertirse en un principio de gestión escolar. Esto significa que debe estar presente en la planificación estratégica, en el proyecto educativo institucional, en los planes de desarrollo profesional docente, en los protocolos de convivencia, en los procesos de acompañamiento al aula, en los planes de educación sexual integral y en los instrumentos que orientan la vida cotidiana de la escuela. De lo contrario, corre el riesgo de quedar reducida a actividades dispersas, ferias, efemérides o acciones de bajo impacto institucional.

La directora también destacó la importancia de generar información, datos y trazabilidad para evaluar los procesos de transformación escolar. A su juicio, la gestión educativa requiere líneas de base, instrumentos de seguimiento y análisis que permitan comprender el impacto de las acciones desarrolladas. Esta dimensión resulta clave para que la perspectiva de género no quede solo en el plano declarativo, sino que pueda incorporarse a procesos institucionales evaluables y sostenibles en el tiempo.

El encuentro regional docente de Ciencia sin Límites permitió articular, así, tres dimensiones fundamentales: la política pública orientada a reducir brechas de género en áreas STEM; la experiencia situada de docentes y equipos directivos de la educación pública; y el compromiso de la Universidad de Chile con la construcción de conocimiento, formación y acompañamiento pedagógico para el país.

En un contexto en que las desigualdades educativas se expresan tanto en los resultados de aprendizaje como en las expectativas, trayectorias y posibilidades de futuro de niñas y jóvenes, la jornada reafirmó la importancia de sostener alianzas entre el Estado, la Universidad y las comunidades escolares. La Universidad de Chile, al acoger este encuentro, vuelve a ocupar un lugar que forma parte de su vocación histórica: contribuir al fortalecimiento de la educación pública, no desde una posición externa o meramente experta, sino como parte de una trama institucional comprometida con la igualdad, la democracia y el derecho a aprender.

La actividad cerró proyectando nuevos espacios de encuentro, entre ellos la participación de estudiantes mujeres de segundo medio en actividades científicas, culturales y recreativas en la Universidad de Chile, así como una próxima reunión nacional de docentes vinculados al programa. De esta manera, Ciencia sin Límites se consolida como una iniciativa que no solo busca abrir oportunidades en STEM, sino también disputar culturalmente las condiciones bajo las cuales niñas, jóvenes y comunidades escolares imaginan su relación con el conocimiento, la ciencia y el futuro.

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