La cuarta conferencia magistral de la Semana de la Humanidades: diálogos desde la Universidad de Chile y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se trató de Visiones sobre el desarrollo. Territorios y gobernanza en América Latina y el Caribe a cargo del Dr. Gerardo Torres Salcido, director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y El Caribe de la UNAM.
Gerardo Torres es doctor en Sociología por la UNAM y especialista en seguridad y soberanía alimentaria, desarrollo rural y sistemas agroalimentarios localizados. Su trabajo académico se ha centrado en el estudio de políticas alimentarias, alternativas locales de desarrollo y gobernanza territorial en América Latina.
En su presentación abordó las transformaciones de los modelos de desarrollo en América Latina y el Caribe, poniendo énfasis en el papel de los territorios, la gobernanza y los sistemas agroalimentarios locales.
A partir de los cambios que atravesó América Latina desde las décadas de 1980 y 1990, explicó que la crisis económica y social “provocó un empobrecimiento brutal de los hogares latinoamericanos debido a la pérdida del poder adquisitivo y a las transformaciones asociadas a la implantación del neoliberalismo. A ello se sumaban crisis de empleo, vivienda e ingresos insuficientes que restringían el acceso de las familias a productos y servicios esenciales”.
A partir de estas experiencias, el investigador desarrolló una reflexión sobre el llamado giro territorial en las humanidades y las ciencias sociales, perspectiva que propone comprender el desarrollo desde las particularidades culturales, sociales y ecológicas de cada territorio. En ese sentido, sostuvo que los territorios no corresponden únicamente a espacios físicos, sino también a relaciones sociales, identidades, normas y formas de organización colectiva.
Asimismo, el académico profundizó en el valor social, cultural y político de la alimentación, poniendo especial atención en el maíz y los procesos tradicionales de nixtamalización desarrollados históricamente por mujeres indígenas mexicanas. “El alimento no es solo un objeto de consumo: es un acto profundamente social. Compartir alimentos implica confianza, conversación y vínculos humanos que no deberían perderse”, afirmó.
Finalmente, el académico advirtió sobre las tensiones que enfrenta el actual sistema agroalimentario global, marcado por la dependencia de hidrocarburos, fertilizantes y alimentos ultraprocesados. Frente a ello, planteó la necesidad de fortalecer modelos de desarrollo territoriales capaces de reconectar sociedad, naturaleza y alimentación. “Comprender estas dinámicas es fundamental para enfrentar las crisis contemporáneas vinculadas al agua, el clima, la energía y la alimentación”, concluyó.
