La historiadora y académica del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Leonora Reyes-Jedlicki, publicó el libro Educación Pública en Movimiento, una obra que recupera quince años de debates, movilizaciones y propuestas orientadas a ampliar el derecho a la educación en Chile.
Publicado por Editorial Sole, el volumen fue presentado el miércoles 8 de julio en la Casa del Maestro del Colegio de Profesoras y Profesores de Chile. La actividad fue organizada en colaboración con la Red Estrado y el Departamento de Educación del gremio docente, y contó con los comentarios de Dominique Fontalba Maulén, profesora y dirigenta sindical del Colegio Boston College Maipú y de la Federación Nacional de Trabajadores de la Educación (FENATED); Graciela Álvarez, dirigenta nacional del Colegio de Profesoras y Profesores; y la propia autora.
El libro reúne seis artículos escritos por Reyes-Jedlicki y publicados originalmente entre 2010 y 2024 en la revista Docencia. Y aunque fueron elaborados en diferentes momentos, todos examinan el sistema escolar y la conformación del profesorado como sujeto político colectivo desde una perspectiva histórica. Los textos dialogan con un periodo marcado por las movilizaciones estudiantiles, la denominada “primavera docente” de 2014 y 2015, los debates sobre el derecho a la educación desarrollados durante el proceso constitucional y las consecuencias sociales y educativas de la pandemia.
“Cuando reuní los textos, me di cuenta de que los seis artículos respondían muy directamente a distintos hitos movilizatorios. Pensé que podía ser interesante hacer una síntesis de lo que han sido estos últimos quince años en educación, específicamente en términos del derecho a la educación y de las luchas sociales por ampliarlo”, explica la autora.
Las luchas por el derecho a la educación
Las demandas por una educación sexual integral, una educación intercultural y una mayor participación de las comunidades aparecen en el libro como expresiones de un proceso más amplio de cuestionamiento al sistema educativo organizado bajo el principio de subsidiariedad.
Para Reyes-Jedlicki, las iniciativas populares de norma surgidas durante el primer proceso constitucional condensaron parte importante de ese acumulado histórico. Entre ellas se encontraba la propuesta de articular la garantía estatal, especialmente en materia de financiamiento, con la participación incidente de las comunidades en la construcción de los proyectos educativos.
El último periodo abordado por la obra está atravesado por las consecuencias de la pandemia, el deterioro de los vínculos afectivos y comunitarios, los problemas de salud mental y las nuevas formas de violencia que afectan a escuelas y liceos. Frente a estos fenómenos, la autora cuestiona el predominio de políticas que tienden a individualizar problemas que debieran tener abordajes sociales y colectivos
“Las respuestas a estos fenómenos recientes o emergentes son, en general, bastante individualistas desde la política educativa. Por eso aparece la pregunta por la subjetividad y por la manera en que ha calado la subjetividad neoliberal”, sostiene.
La creación de lo público
Uno de los principales planteamientos de Educación Pública en Movimiento es que lo público no puede reducirse a la acción administrativa del Estado. Si bien este debe garantizar el financiamiento y las condiciones materiales necesarias para ejercer el derecho a la educación, las comunidades también deben contar con espacios efectivos para decidir qué educación desean construir.
La portada del libro remite a esta discusión. En ella aparece una profesora junto con un grupo de niñas y niños en un bus convertido en aula, una imagen vinculada con la experiencia de la población y la Escuela Nueva Habana. Ante la falta de establecimientos e infraestructura, las comunidades levantaron sus propios espacios educativos, haciendo de la escuela una construcción estrechamente ligada con el territorio y la vida cotidiana.
“Lo público no es solo que el Estado haga cosas por la ciudadanía en términos educativos, sino que la ciudadanía ocupe ese espacio para levantar propuestas de educación pública que le sean propias, pertinentes y consistentes con su vida cotidiana, su entorno y sus saberes. Muchas veces el desafío fue construir lo público donde no había nada”, señala Reyes-Jedlicki.
Esta reflexión se conecta con las experiencias históricas analizadas en el volumen, entre ellas la reforma educacional impulsada por el movimiento de profesores primarios en 1928 y la red de escuelas racionalistas promovida por la Federación Obrera de Chile durante la década de 1920.
En ambos casos, explica la historiadora, las organizaciones docentes y obreras no buscaban desarrollarse al margen del Estado, sino establecer un diálogo con él y disputar la orientación de la educación. Las comunidades reclamaban, por ejemplo, que la historia de las y los trabajadores también formara parte de aquello que se enseñaba en las escuelas.
Estas experiencias muestran que la defensa de la educación pública requiere discutir su contenido y sus finalidades. “Cuando decimos que queremos educación pública, es muy importante definirla, porque hay más de un proyecto de educación pública”, advierte la académica.
Frente a modelos estatales históricamente autoritarios o centralizadores, Reyes-Jedlicki recupera tradiciones ligadas a la Escuela Nueva, la experimentación pedagógica, el cuidado de las infancias y la comprensión de profesoras y profesores como acompañantes del crecimiento y desarrollo integral de niñas y niños.
De la autoridad a la autoría docente
Otro de los ejes del libro es la necesidad de recuperar la “autoría” del profesorado. Con este concepto, la académica propone desplazar el debate sobre la supuesta pérdida de autoridad docente hacia el reconocimiento de los conocimientos que profesoras y profesores producen a partir de su trabajo cotidiano.
Ese saber, sostiene, debería incidir en el diseño de las reformas curriculares, los sistemas de evaluación y las políticas de desarrollo profesional. La autora recuerda que el profesorado ha desarrollado históricamente procesos de autoformación y trabajo colaborativo mediante talleres, organizaciones gremiales y espacios informales de intercambio entre colegas.
“Cuando un profesor tiene un problema en el aula, lo primero que hace es buscar a una colega o un colega de confianza y preguntarle qué haría en esa situación”, señala. Recuperar la autoría supone, por tanto, reconocer ese conocimiento profesional y generar un diálogo más horizontal con el saber académico y experto. “No se trata de desechar el saber experto, sino de reconocer que profesores y profesoras poseen un saber adquirido en la práctica y deben participar en la definición de las reformas, las evaluaciones y las metodologías con que quieren evaluar, así como ser evaluados”, afirma.
Reconstruir lo público desde lo común
Al proyectar los desafíos de la educación chilena, Reyes-Jedlicki sostiene que la educación debe ser una conversación ciudadana. Esta discusión no puede quedar restringida a especialistas o autoridades, sino que debe incorporar los conocimientos de docentes, estudiantes, familias, asistentes de la educación y profesionales que actualmente forman parte de las comunidades escolares.
Para la historiadora, pensar una educación democrática requiere poner esos saberes en diálogo y preguntarse colectivamente qué necesitan niñas, niños y jóvenes para desarrollar una formación “expansiva”, que no limite anticipadamente sus capacidades ni reduzca la educación a resultados estandarizados.
El desafío también involucra revisar la división tradicional entre educación pública y privada. En un sistema donde la matrícula estatal ha disminuido de manera significativa, las luchas por lo público también se expresan en establecimientos particulares subvencionados, especialmente mediante la organización sindical de sus trabajadoras y trabajadores.
Reyes-Jedlicki identifica en las actividades organizadas colectivamente con las y los estudiantes nuevas experiencias de producción de lo común dentro de instituciones privadas. Al mismo tiempo, advierte que los establecimientos estatales también han sido penetrados por dinámicas de competencia, estandarización y privatización. “La frontera entre lo público y lo privado está muy porosa y desdibujada. El desafío es reconstruir lo público desde lo común y desde abajo, mediante formas comunitarias de pensar y hacer el proyecto educativo”, sostiene.
La autora también llama a recuperar las discusiones desarrolladas durante el proceso constitucional de 2022. Aunque la propuesta fue rechazada, considera que allí quedó plasmado un conjunto de reflexiones y formulaciones sobre el derecho a la educación que puede servir como punto de partida para futuros debates.
Desde esa perspectiva, Educación Pública en Movimiento no busca clausurar un período, sino ofrecer memoria histórica para las discusiones que continúan abiertas. A través de experiencias desarrolladas durante distintas épocas, el libro invita a reconocer la educación pública como un espacio en permanente construcción y al profesorado y las comunidades como actores capaces de producir propuestas para su democratización.
El libro se encuentra disponible a través del sitio web de Editorial Sole y de su cuenta de Instagram, @editorialsole.
