Entre los días 5 y 10 de diciembre, el Centro de Estudios Judaicos de la Universidad de Chile fue sede del seminario “Dinámicas Religiosas y Cambio Social: Desafíos y Transformaciones en la Sociedad Contemporánea”, instancia académica que reunió a investigadores e investigadoras en torno al análisis crítico del rol de la religión en los procesos sociales y políticos contemporáneos.
La actividad se desarrolló en el marco del Proyecto Fondecyt de Iniciación N.º 11251658, dirigido por el académico del Centro, Dr. Nelson Marín Alarcón.
En este escenario, el Dr. Marín sostuvo una entrevista con la Dra. Anna Peterson, académica especialista en estudios religiosos y profesora del Department of Religion de la University of Florida, quien participó como profesora visitante en el seminario.
La conversación abordó el lugar de la religión en los movimientos sociales, su potencial crítico frente al auge del populismo y el autoritarismo, así como los aportes que los estudios religiosos pueden ofrecer hoy a los debates sobre democracia, resistencia y transformación social.
Entrevista
La teoría y el estudio de los movimientos sociales han sido muy prolíficos en las últimas décadas. ¿Qué rol juega la religión en este campo específico?
Dra. Anna Peterson:
Bueno, en primer lugar diría que ha habido muchos estudios de caso sobre el rol de la religión en los movimientos sociales, incluyendo especialmente el movimiento por los derechos civiles, el catolicismo progresista en América Latina, y los movimientos antiaborto y otros movimientos conservadores en Estados Unidos. Creo que estos estudios de caso han proporcionado información muy valiosa, no solo sobre el rol de la religión, sino también sobre la naturaleza de los movimientos sociales en general, y en particular sobre el rol de la ideología en los movimientos sociales. Esto no siempre ha sido explicitado por los estudiosos de los movimientos sociales. A veces estos estudios de caso han estado algo aislados y no se han integrado entre sí. Pero creo que cuando los ponemos en conjunto podemos aprender mucho. Prestar atención a la religión nos ayuda especialmente a comprender el rol de las ideas, como decía, y también el rol de la subjetividad, es decir, de los sentimientos y las comprensiones subjetivas que las personas tienen de una situación. Y eso es un complemento importante, creo, a las teorías que tienden a centrarse más en la racionalidad.
Vivimos en tiempos de polarización y del auge del populismo, que parece amenazar los fundamentos de algunas democracias. ¿Qué pueden aportar las creencias y prácticas religiosas en este contexto?
Dra. Anna Peterson:
Creo que una de las cosas que las creencias religiosas, en el contexto de los movimientos sociales y también de manera más amplia, pueden hacer es ofrecer un punto de vista crítico para pensar la política en general. Pueden ayudarnos a tomar cierta distancia y a reflexionar críticamente sobre estos movimientos. Esto no siempre ocurre, por supuesto, pero es un potencial que tiene la religión. Además, muchas religiones, al menos en Occidente, valoran mucho la idea del valor del individuo y de los derechos humanos individuales, así como la noción de que todas las personas poseen una dignidad sagrada e inviolable. Creo que eso puede ser un contrapeso importante frente a algunos regímenes o movimientos populistas autoritarios.
En Estados Unidos y en las Américas hay un crecimiento del activismo religioso conservador y nacionalista. ¿Cree usted que existe espacio para un discurso religioso progresista que lo contrarreste? Y, en segundo lugar, ¿cree que este discurso existe entre sectores liberales o de izquierda que tienden a verse a sí mismos como más seculares?
Dra. Anna Peterson:
Sin duda existe un potencial, y tenemos ejemplos históricos. Podemos mencionar los movimientos católicos progresistas en América Latina, en Brasil, América Central y muchos otros lugares. Han sido muy poderosos y en algunos casos realmente transformadores. Se podría argumentar que la Revolución Nicaragüense no habría ocurrido sin el rol de los católicos progresistas. Y claramente en Brasil el Partido de los Trabajadores ha obtenido gran parte de su fuerza, de sus ideas y también de su base práctica del catolicismo progresista.
Lo mismo ocurre en Estados Unidos: el movimiento por los derechos civiles no podría haber existido sin la iglesia negra, que proporcionó ideas, recursos y líderes. Así que históricamente vemos ese potencial. Por lo tanto, a la primera pregunta, sí, definitivamente: estos ejemplos nos muestran que ha ocurrido y que puede volver a ocurrir.
En cuanto a las personas de izquierda que se ven a sí mismas como mayormente seculares, creo que algo que sucede en Estados Unidos, y en cierta medida también en América Latina, es que cuando la religión es cooptada o integrada en movimientos de derecha, esto hace que personas de izquierda asocien la religión en general con ideas antidemocráticas y represivas. Lo vemos particularmente en los movimientos antiaborto. Cuando se asocia a los evangélicos de derecha con movimientos políticos de derecha, muchas personas de izquierda intentan distanciarse porque tienen una visión simplificada de la religión, como si siempre fuera así.
Por eso, lo que se necesita es que personas religiosas en América Latina y en otros lugares muestren su compromiso con la democracia, los derechos humanos, y su oposición a este tipo de Estado represivo y panóptico, para generar confianza. Esto ya ocurrió en el pasado. No sé si volverá a ocurrir, aunque existen movimientos y personas religiosas progresistas —cristianos, musulmanes, judíos, etc.— que intentan dar ese ejemplo, pero suelen ser grupos bastante pequeños.
Finalmente, su participación en este seminario y en la próxima conferencia de LASA2026 problematiza las ideas de revolución, resistencia y cambio social. ¿Qué pueden aportar hoy los estudios religiosos a esta conversación?
Dra. Anna Peterson:
Creo que los estudios religiosos pueden aportar, en primer lugar, una perspectiva histórica. Si observamos las ideas de la Ilustración, vemos que se apoyan fuertemente en ideas religiosas, ya sea en la teoría del contrato social o incluso en el individualismo de Kant, que en gran medida tiene afinidad y raíces en el cristianismo luterano. Esta idea del individuo como árbitro moral último y del valor del individuo tiene una conexión histórica clara.
Esto no siempre se ha traducido en un apoyo religioso práctico a estos movimientos, pero existe ese vínculo. En cuanto al potencial futuro, creo que una de las razones por las que la religión es poderosa en la política y en los movimientos sociales es que puede mostrar la contingencia del Estado y de las ideas políticas, es decir, que no son absolutas. Uno de los peligros del populismo y del autoritarismo es que absolutizan al Estado o al líder, como si nunca pudiera equivocarse. La religión puede ofrecer una perspectiva distinta, afirmando que lo único absoluto y final es Dios, o los textos sagrados, según la tradición. En ese sentido, puede ser muy valiosa, aunque evidentemente no siempre se utiliza de esta manera.
La visita de la Dra. Anna Peterson y su participación en el seminario organizado por el Centro de Estudios Judaicos refuerzan la relevancia de los estudios religiosos como un campo clave para comprender los desafíos políticos, sociales y culturales del presente.
