En la apertura, el Decano Raúl Villarroel destacó que como comunidad dedicada al pensamiento crítico “sabemos mejor que nadie que el conflicto es inherente a la condición humana, donde hay diversidad de ideas, donde hay pasión por el conocimiento y visiones de mundo distintas, siempre habrá fricción. El desafío entonces no es eliminar las diferencias, sino transformar la manera en que somos capaces de gestionarlas”.
“Aquí radica la inmensa importancia de la mediación como instancia alternativa para la resolución de nuestros conflictos. Históricamente, las instituciones han tendido a resolver sus disputas bajo lógicas punitivas o burocráticas, recurriendo al expediente de las investigaciones sumarias o los sumarios administrativos, principalmente”, advirtió.

La mediación, explicó, nos invita a un cambio de paradigma. “Nos devuelve el protagonismo y la responsabilidad, porque es un espacio de diálogo horizontal, puesto que las partes involucradas son capaces de construir su propia solución, guiadas por la imparcialidad y por el respeto, porque se humanizan los conflictos y nos permite mirar más allá de la norma para entender las necesidades, las emociones y los intereses de quienes tenemos al frente. Y porque se fortalece tejido comunitario cuando los conflictos se resuelven mediante acuerdos mutuos y no por la vía de la imposición, con lo que se reparan las relaciones y se previenen todas las escaladas de violencia. En la Universidad de Chile y especialmente en esta facultad tenemos el deber ético de ser un faro que ilumine a la sociedad”.
La jornada marcó un hito para la comunidad, donde académicas, académicos, funcionarias y funcionarios pudieron detenerse a reflexionar colectivamente sobre sus experiencias cotidianas, los malestares presentes en la vida laboral y las posibilidades de construir relaciones más respetuosas, colaborativas y dialogantes.

La coordinadora de la Oficina de Mediación y Convivencia, Consuelo Sepúlveda, destacó la relevancia de este proceso manifestando que “es profundamente necesario como comunidad, detenernos a mirar cómo nos estamos relacionando, qué lugar ocupa el cuidado y el reconocimiento del otro y la otra, cuáles son nuestros principales tensionamientos y qué rol juega el diálogo en todo ello, porque la convivencia no es algo dado sino que es algo que se construye entre todas y todos”.
Por su parte Anjo Anette V. Silva, estudiante de Filosofía e integrante del Equipo Triestamental para este Diagnóstico, señaló al inicio de la jornada que “es a través de este encuentro, y de la fuerza de nuestras voces, que podemos apuntar a construir un mejor porvenir, uno en el que todes aspiremos a un pleno bienestar”.
El encuentro destacó por una alta participación y motivación por hacerse parte del proceso, permitiendo visibilizar las principales diferencias que tensionan a la comunidad, así como compartir las iniciativas que han contribuido a fortalecer los espacios de encuentro y mejorar la convivencia. No obstante, este proceso recién comienza y requerirá de esfuerzo y compromiso colectivo para abordar las diversas situaciones que atraviesan a la comunidad y que demandan un trabajo sostenido.

Respecto a los próximos pasos, en marzo se incorporará la participación del estamento estudiantil a través de la aplicación de la encuesta. A fines de abril se realizará una devolución a toda la comunidad con el análisis de los resultados obtenidos hasta ese momento, con el fin de recoger observaciones e integrarlas al proceso. Posteriormente, a fines de mayo se realizará una Jornada de Reflexión Triestamental, que permita profundizar lo trabajado.
Finalmente, el proceso culminará con la elaboración de un informe final que será presentado a toda la comunidad a mediados del próximo año, a través de un material audiovisual y escrito, que integre las reflexiones, aprendizajes y propuestas colectivas surgidas durante este recorrido.

Esto recién comienza, se deja abierta la invitación a seguir participando y hacerse parte de este camino para el fortalecimiento de nuestra convivencia, la que se construye entre todas y todos.
