En su exposición, Alejandra Araya, académica del Departamento de Ciencias Históricas de la U. de Chile, situó el Liceo 6 de Niñas como un espacio clave para comprender a Mistral no solo como autora, sino como pedagoga: una figura pública cuya práctica educativa se sostiene en instituciones concretas, comunidades escolares y memorias compartidas. A través de cartas, registros y escenas públicas, la charla recuperó el vínculo persistente de Mistral con ese liceo y destacó cómo su experiencia docente dialoga con debates más amplios sobre educación y modernización cultural.
Para la historiadora, la jornada en Puente Alto tuvo un sentido biográfico y político a la vez, al reencontrar el origen de su vocación en experiencias tempranas de lectura y en el rol de mujeres educadoras. “Para mí es muy significativo participar de las experiencias relacionadas con la lectura”, señaló, recordando la influencia de sus profesoras de la comuna de Barrancas y de su madre, “la que, sin terminar sus estudios, tuvo y tiene en leer su lugar propio, su espacio de aprendizaje permanente”. En esa línea, vinculó su trayectoria con el liceo dirigido por Mistral, “para niñas hijas de obreros”, y subrayó que continuar la conversación que abre el libro implica un compromiso con valores hoy desplazados, “como la reciprocidad”. “Ir a Puente Alto y estar con sus lectoras y lectores continúa ese gesto fundamental, al mismo tiempo que concreta el anhelo de una democracia cultural, sin jerarquías”, enfatizó.
Desde la Biblioteca Pública de Puente Alto, la coordinadora de Extensión y Difusión del Centro Bibliotecario, Rubié Buratti Miranda, relevó el sentido territorial de la iniciativa y su aporte al acceso democrático al conocimiento. “En el marco de la conmemoración de los 80 años del Premio Nobel de Gabriela Mistral, nuestra biblioteca fue escenario de una significativa charla”, indicó, destacando que Araya abordó “la educación de las mujeres como una pedagogía de vanguardia” a partir del pensamiento y la trayectoria educativa de Mistral.
Buratti subrayó además el valor del trabajo colaborativo: “esta actividad, realizada gracias al valioso vínculo de colaboración entre nuestra biblioteca y la Universidad de Chile, permitió acercar el pensamiento académico a la comunidad”, promoviendo el diálogo sobre educación, acceso al conocimiento y el rol transformador de las mujeres en la historia. “Instancias como esta refuerzan el papel de la biblioteca como un espacio abierto de aprendizaje, reflexión y encuentro cultural en el territorio”, concluyó.
Con una mirada que integra archivo, memoria y vida pública, la charla invitó a comprender a Gabriela Mistral desde su quehacer docente y su apuesta por una educación capaz de expandir posibilidades históricamente restringidas. En ese cruce —entre escuela pública, lectura y comunidad—, la actividad en Puente Alto reafirmó el sentido contemporáneo del legado mistraliano y su potencia para pensar una democracia cultural anclada en el territorio.
